Hoy han pasado dos años desde todos aquellos eventos que cambiaron mi vida. Sin embargo, no pensé que un día sería capaz de encontrar paz y felicidad. La gente dice que todos los adolescentes deben pasar por un período de rebelión, más o menos violento, pero mi pasado fue tan difícil que dejó una marca en mi mente para siempre.
Mis padres y mi mejor amiga me han perdonado por todas mis decisiones malas. Durante mucho tiempo necesitaba la ayuda de un psicólogo, pero gracias a su apoyo regular recuperé mi estado mental y emocional. Aquél año no escribí mis exámenes finales, pero me acerqué a hacerlo un año después, lista para todo. Desafortunadamente, no obtuve resultados que fueran suficientemente buenos para estudiar la carrera de medicina, pero comencé otros estudios, que también están relacionados con el proceso de ayudar a otros seres vivos. La medicina veterinaria.
Se puede decir que me volví más fuerte que antes. Sin embargo, no lo haría sin el apoyo de mis personas queridas. Mis padres, mi mejor amiga y...
...mi novio La historia que os estaba contando terminó con el momento en que alguna persona viene a mi habitación en el hospital. Y eso fue Karol. Recibió la información que yo estaba embarazada y que él era el padre de ese niño. Aunque anteriormente nada serio nunca nos conectaba, él me visitó y trataba de hacerme sentir mejor. Se sintió culpable por toda la situación. Empezamos a pasar mucho tiempo juntos, y esta situación desarrolló la relación que tenemos. Estamos juntos hoy. Karol me acompañó en un baile de graduación. Esa fiesta fue mucho mejor que en mis sueños. Decidimos estudiar en la misma ciudad y, con el paso de tiempo, vivir juntos. Ultimamente ha dicho que soy una mujer maravillosa y que no puede imaginar su vida sin mi presencia. Hoy, después de los exámenes, me invitó a una cena en el restaurante. Me dijo que me vistiera elegantemente. ¿Qué pensáis, qué sorpresa me podría preparar? Siento que esta noche será otro momento muy importante para nosotros :)
Gracias también a vosotros, mis queridos lectores. La capacidad de escribir aquí sobre todos los problemas y pensamientos que me estaban atormentando me ayudó mucho. Hoy, sin embargo, ya puedo declarar que me siento feliz. Y creo que en este momento la historia de Elena que todos nosotros conocemos está acabando. Y comienza la otra, totalmente distinta. Menos dramática. Llena de paz, de aceptación, de sonrisa. Y ojalá dure para siempre.